La Historia del Convento

EL CONVENTO DE LOS PADRES CAPUCHINOS DE GUBBIO, O CONVENTO DE SAN NICOLÁS.

La primera piedra para la construcción de la iglesia- dedicada a San Nicolás de Bari – fue depositada en 1631 por el Obispo de Gubbio, Ulderico de Carpegna, el cual fue nombrado posteriormente Cardinal por el Papa Urbano VIII. Existe una inscripción en piedra, citada por el historiador Oderisi Lucarelli, en memoria de este acontecimiento, que se encuentra en la entrada de la actual sala Capogrossi.

Poco después el alcalde apostólico de los antedichos padres, el señor Giovanni Bernardino Buttelli, compró por cuenta de la Santa Sede, a las hermanas Vittoria, Lucrezia y Agreppina Negri de Gubbio, un terreno con acta de compra con fecha 8 de octubre de 1634 ante el Notario Guido Vagnozzi. Con dicha operación se pudo finalmente realizar el claustro e inició así la verdadera construcción del convento. Por fin, tras grandes esfuerzos, se finalizó el 16 de febrero de 1640 y los veintidós frailes Capuchinos se establecieron en el convento.

El Obispo de la diócesis, Mons. Averardo Sperelli, consagró la nueva iglesia del convento el 31 de mayo de 1655 a la Concepción de la Virgen María. Con los edictos de 1866/67 el gobierno unitario proclamó la supresión de las órdenes religiosas y la venta del eje eclesiástico obligando a los frailes Capuchinos a abandonar su bien amado Convento de San Nicolás. La propriedad pasó entonces al Municipio de Gubbio que, en 1878, lo convirtió en sede de una escuela agraria. A finales de 1800, el Municipio cedió la propriedad y el convento cayó poco a poco en el abandono hasta convertirse en una cantera de piedra para restructurar las casas de Gubbio. En los años ’60 iniciaron las obras de restructuración con un proyecto de los arquitectos Monaco y Luccichenti para transformar el convento en una estructura hotelera de primera categoría.

La inauguración del Hotel tuvo lugar el 6 de agosto de 1966, las líneas de la estructura arquitectónica perfectamente conservadas, gran parte de los salones con frescos de modelos de Capogrossi y un manantial de agua mineral. En 1987 la estructura fue comprada por el Gruppo Financo el cual puso en marcha una restructuración completa. La inauguración se celebró en ocasión de los mundiales de fútbol de Italia 1990, con la presencia de una delegación del equipo nacional de Brasil: fue una importante inversión que dió lustre a la ciudad y fomentó el desarrollo turístico del territorio. Actualmente, el Park Hotel ai Cappuccini, sumergido en la paz de su parque y rodeado por las antiguas huertas de los frailes, entre las cuales destaca el huerto de plantas aromáticas, regala sensaciones espirituales al turista en busca de paz, descanso y que desea sumergirse en la historia más profunda.